Lo que comenzó como un fenómeno global del entretenimiento móvil ahora está teniendo aplicaciones en el mundo real. El popular Pokémon GO, desarrollado por Niantic, ha generado una enorme base de datos que hoy se utiliza para entrenar robots repartidores.
Tras la creación de Niantic Spatial, una división enfocada en inteligencia geoespacial, la compañía ha comenzado a colaborar con Coco Robotics para mejorar la navegación de sus dispositivos autónomos. La clave de este avance radica en los millones de imágenes y datos recopilados por jugadores desde 2016.
Gracias a esta información, los robots pueden identificar ubicaciones con gran precisión, incluso en entornos donde el GPS tradicional presenta fallos. Según expertos, esta tecnología permite ubicar objetos o personas con una exactitud de centímetros, lo que representa una mejora significativa frente a los márgenes de error habituales.
Los robots de Coco Robotics, que ya operan en varias ciudades importantes, se benefician directamente de este sistema, ya que necesitan una localización extremadamente precisa para completar entregas. Su capacidad de transporte y expansión en mercados urbanos depende en gran medida de esta innovación.
Este caso refleja cómo los datos generados por millones de usuarios, muchas veces sin plena conciencia de su alcance, pueden ser reutilizados en industrias completamente distintas, llevando la tecnología hacia escenarios que antes parecían propios de la ciencia ficción.

