El mercado de los juegos como servicio continúa siendo uno de los más lucrativos dentro de la industria del gaming, pero también uno de los más difíciles de conquistar. En este contexto, Marathon, el nuevo proyecto de Bungie, intenta abrirse camino en un entorno saturado, aunque su recepción inicial no ha sido la esperada.
Previo a su lanzamiento, el título ya se encontraba rodeado de polémicas, incluyendo acusaciones de plagio y cuestionamientos sobre su dirección artística. A esto se sumó la decisión de transformar esta clásica franquicia en un shooter de extracción, un género que no terminó de convencer a muchos seguidores.
Tras su estreno a inicios de marzo, las primeras reseñas comenzaron a publicarse en Metacritic, donde el juego alcanzó una media de 72 puntos. Este resultado lo posiciona como el título peor calificado en la historia del estudio, superando incluso a Destiny, que en su momento también fue criticado por su repetitividad y narrativa débil.

Incluso se encuentra por debajo de Halo 3: ODST, un spin-off que, pese a ser considerado infravalorado, ofrecía una propuesta narrativa más sólida.
Las críticas hacia Marathon son mixtas. Por un lado, se reconoce la calidad de sus mecánicas y su estilo visual llamativo. Sin embargo, aspectos como la monetización agresiva, la falta de innovación y una interfaz poco intuitiva han sido señalados como sus principales debilidades.
En cuanto a los usuarios, la percepción también es dividida. Aunque en plataformas como Steam el juego ha recibido valoraciones mayormente positivas, en Metacritic su puntuación es de apenas 6.4, reflejando opiniones encontradas sobre su verdadero potencial.
A pesar de este inicio complicado, Bungie ha asegurado que continuará ajustando la experiencia con base en la retroalimentación de la comunidad, además de garantizar que el contenido principal permanecerá accesible para todos los jugadores, incluso aquellos que se incorporen más adelante.

